Criando niños

No hay duda de que los niños pequeños pueden ser una ternura. Durante los primeros años el principal vínculo es con su madre y a ella es a quien mostrarán sus alegrías y tristezas. Los niños pequeños pueden ser muy afectuosos y querer muchos abrazos y besos ya que necesitan sentirse amados y seguros constantemente. Por esto, no hay duda de que pueden ser muy manipuladores, queriendo la atención exclusiva de sus padres y por tanto, es crucial aprender a establecer límites ya que les permitirá sentirse guiados y apoyados durante esta etapa de su aprendizaje.

Para Laura, la segunda maternidad fue un poco impactante. Su hijo Sam dejaba de ser el niño tierno, dulce y afectuoso cuando estaban en público, parecía un niño diferente. Ella observó horrorizada cómo golpeó frustradamente a otro niño cuando jugaban un parque cercano. Era la segunda vez que lo hacía y ella estaba preocupada por cómo lidiar con la situación. Ella nunca tuvo este problema con su hija Meg cuando tenía una edad similar por lo que no estaba segura de qué hacer. Laura no es la única madre que se siente así. Muchas madres encuentran juegos o sesiones de juego destruidas cuando sus niños pequeños atacan a otros niños así que es tiempo para disciplinarlos.

No hay duda de que los desafíos de criar niños difieren de los de criar a las niñas. En primer lugar, los niños son más lentos para madurar, la brecha de madurez entre los niños y las niñas es de entre uno y dos años y se mantiene hasta la edad adulta. Esta es la razón por la que los niños son a menudo más lentos para alcanzar los hitos típicos de la infancia y la niñez. Aunque pueden ser físicamente más grandes que sus contrapartes femeninas, emocionalmente son mucho menos maduros y estarán a menudo más afligidos al ser separados de sus padres.

Entonces, ¿cómo pueden los padres como Laura ayudar a sus hijos en situaciones como la del parque?

En primer lugar, deben saber que su hijo está listo para compartir con otros. Los niños están genéticamente diseñados para ser activos y enérgicos y también son menos propensos a ser muy sociables por lo que pueden tener un enfoque mucho más individualista en cuanto a algunas actividades. Steve Biddulph, autor del libro “criando niños” dice: "en preescolar, los chicos tienden a ignorar a un niño nuevo que llega al grupo, mientras que las chicas se dan cuenta y se hacen amigos". Si Sam estaba jugando con algún juguete o quería el de alguien más, expresaría su frustración de la mejor manera conocida, de forma física. Por lo tanto, es bueno para los padres programar un tiempo de actividad física con sus hijos para ayudarlos a desarrollar su coordinación mano-ojo y permitirles sentirse valorados y apoyados.

Es útil alejar a los niños del problema cuando es la primera vez que se portan mal. Los niños pequeños a menudo se sienten abrumados en las multitudes por lo que alejarlos de situaciones en las que se sienten acorralados, a menudo ayuda a reducir su ansiedad.

Este método del "tiempo fuera" es una de las formas más comunes de disciplina utilizada por los padres modernos y por lo general la más exitosa. La regla es: un minuto por cada año que tenga. Si se levantan, los sientas nuevamente y el tiempo comienza a contar otra vez. Después, regresa y dile por qué están en el “tiempo fuera” y si tu hijo ya puede hacerlo, debes tratar que él te explique por qué están en “tiempo fuera”.

Los padres deben tratar de permanecer cerca mientras sus niños juegan. De esta manera, pueden monitorear su comportamiento de cerca. Esto también proporciona a tus hijos un claro sentido de frontera. Esto es vital para la crianza de niños pequeños y si bien el monitoreo constante puede resultar agotador, la recompensa a largo plazo será un mejor comportamiento.

Los padres también tienen que ser modelos para los niños en cuanto a cómo deberían responder a ciertas situaciones: enséñales a decir, "Por favor, ¿puedes prestarme tu juguete?" En lugar de arrebatar o golpear. En esta edad los niños no son buenos negociando por sí mismos así que los padres deben hablar con los otros niños en nombre del bebé. Los niños suelen ser más lentos para desarrollar habilidades verbales, por lo que la paciencia es indispensable.

Biddulph dice que el tiempo comprendido desde el nacimiento hasta los seis años es para "aprender a amar los años". Es claro que, aunque los padres son una parte clave en la vida de los niños, durante estos años, los niños "pertenecen" a su madre. La importancia del vínculo entre la madre y el niño es crucial para su desarrollo por lo que es importante que se sientan seguros y cómodos contigo. Cuando lloren, es más efectivo tratar de resolver por qué, en vez de simplemente decirles que dejen de hacerlo. De igual manera, lo niños responden muy bien a los afectos por lo que los besos y el consentimiento pueden ser grandes aliados.

Los niños pequeños verán a sus madres como el centro de su existencia y estarán ansiosos de complacerlas. Debido a este apego es, a menudo, más fácil que las madres manejen y negocien con ellos que con ellas. Ellos te mirarán para asegurarse de que están seguros y comportándose bien. Es por eso que estar cerca es tan importante.

Biddulph cree que llevar a niños menores de tres años a la guardería puede ser contraproducente. Sin embargo, para la mayoría de los padres esto es inevitable por lo que es importante asegurarse de que el tiempo que pases con tu niño sea para estrechar vínculos, mediante caricias y mucho afecto.

Si bien hay muchos desafíos asociados con la crianza de los niños, las recompensas son enormes. Para Laura, una vez que empezó a establecer límites firmes a Sam, acompañados de muchos abrazos y besos, vio una mejora dramática en su comportamiento y los parques de juegos se convirtieron en una fuente de diversión y no de estrés.

Este artículo fue escrito por Sarah Pietrzak, escritora independiente, blogger y mamá de tres niños.

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Reflujo gastroesofágico en bebés

Hoy les contaré todo lo referente al reflujo en los bebés, motivo muy frecuente de consulta al pediatra, aunque de resolución espontánea en la gran mayoría de bebés.

El reflujo gastroesofágico (RGE) en los bebés puede ser fisiológico(o sea normal) o patológico, caso en el cual se deben realizar pruebas, recetar medicación y en algunos casos incluso realizar cirugía, aunque es poco frecuente en los bebés.

¿Qué es el reflujo?

Es cuando el contenido gástrico (leche o alimentos) retorna del estómago hacia el esófago y es expulsado ya sea por vómitos (expulsión vigorosa del contenido gástrico)  o regurgitación (cuando la leche es expulsada suavemente por la comisura labial), llamada también agrieras o agruras en algunos países.

¿Porqué se produce el reflujo en bebés?

Se produce cuando el esfínter esofágico inferior (que es el músculo entre el esófago y el estómago) no se cierra adecuadamente, generalmente por inmadurez propia de la corta edad del bebé, y al no "cerrar bien " permite que la leche retorne al esófago y sea expulsada.

 

¿Cuáles son los principales síntomas de reflujo en bebés?

  • Vómitos o regurgitaciones frecuentes.
  • Irritabilidad, sobre todo después de comer.
  • Dificultad para dormir bien.
  • Cólicos más intensos y prolongados en tiempo (hasta 3 horas).
  • Tos, sensación de ahogo, problemas respiratorios frecuentes junto con sibilancias.
  • Rechazo a la comida.
  • Pérdida de peso o problemas para ganarlo.
  • Arquear pronunciadamente la espalda tirando la cabeza hacia atrás cuando está comiendo o justo después.

¿Qué tan común es el reflujo en los bebés?

El RGE es muy común en los bebés. Tiene su pico máximo entre el primer y el cuarto mes de edad, pero tiende a resolverse aproximadamente a los seis meses, cuando el bebé inicia sus primeras papillas, su postura se vuelve más erguida y domina mejor su tronco. Pero en algunos niños, el reflujo puede perdurar hasta los 18 a 24 meses de edad.

 

¿Cuál es el tratamiento del reflujo?

Normalmente las mamás y papás acuden con preocupación porque sus bebes botan la leche. Como pediatra lo primero que hago es calmarlos y explicarles que si sus hijos vomitan o regurgitan pero suben de peso y talla de manera normal, si son bebés felices e incluso después de vomitar quieren seguir tomando leche, pueden estar tranquilos, a un bebé así lo denominamos como " el vomitador feliz" donde lo único que debemos hacer es esperar a que el esfínter madure con la edad y los vomitos se detengan. Pero si por el contrario, un bebé con reflujo no gana peso o incluso lo pierde, si es muy irritable, si presenta arqueamiento de la espalda durante o después de comer, si rechaza la leche o presenta cuadros de sibilancias (silbido en el pecho) frecuentes, se debe poner en tratamiento terapéutico cuanto antes.

 

¿Medicamentos para el reflujo en bebés?

Para el reflujo se recomiendan desde fórmulas espesadas (aún en discusión), pasando por adoptar ciertas posturas, - y en este punto quiero recalcar que los bebés antes de los seis meses siempre deben dormir boca arriba para disminuir la posibilidad de muerte súbita- también se emplea medicación como inhibidores de la bomba de protones (IBP) siendo el Omeprazol el más usado en los bebés, que actúa reduciendo la cantidad de ácido del estómago. También están los bloqueadores H2 como la Ranitidina que bloquean la producción de ácido; los procinéticos como la domperidona que ayudan a mejorar la tonicidad del esfínter esofágico para que el contenido estomacal sea vaciado con más rapidez. Y finalmente, si se han agotado todos los tratamientos médicos y el bebé aún no gana peso ni talla, además de otras complicaciones, se opta por un procedimiento quirúrgico llamado fundoplicatura.

Algunas recomendaciones para evitar o disminuir el reflujo:

  • Evitar alimentar al bebé con grandes cantidades y hacerlo en porciones más pequeñas y más frecuentes.
  • Hacer eructar al bebe después de alimentarlo.
  • Mantener al bebé en posición vertical al menos 30 minutos después de alimentarlo.
  • Consultar con el pediatra si es recomendable espesar la leche con algún cereal o cambiar a una fórmula antireflujo.

Tambien te puede interesar: ¿Cómo alimentar a un bebé con reflujo?

Mi recomendación es que siempre que un bebé vomite con cierta frecuencia hay que consultar con el pediatra, ya que aunque en la mayoría de casos el reflujo en bebés será pasajero y mejorará conforme crezca e inicie sus primeras papillas, en algunos bebés será necesario investigar otras enfermedades subyacentes y quizás remitirlo a un gastroenterólogo pediatra.

Dr. Fernando Sumalavia González

Pediatra

 

 

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